Inauguramos la primer Aula para la Educación Ambiental de Argentina

La naturaleza funciona con ciclos.

Empezar, terminar, inicios y fines, amaneceres y anocheceres, sembrar y cosechar…

Depende de dónde nos paremos a observar: terminamos o empezamos.

Por un lado, finalizó la etapa de construcción del primer Aula para la Educación Ambiental de la Argentina en Concordia, Entre Ríos y, por el otro, se inauguró el espacio para nuestra Escuela Secundaria de Formación Agroecológica – ESFA, dando inicio a muchos futuros posibles.

El evento de inauguración puso de relieve, una y otra vez, el trabajo en red entre organizaciones de la sociedad civil, el estado y lo público y empresas y privados, conectados desde una misma convicción: la educación ambiental hoy, para ver los resultados después.

Con la presencia de amigos, familiares, voluntarios de todo el país, compañeros de trabajo, estudiantes y docentes de la ESFA, autoridades municipales y provinciales, inauguramos un espacio que se construyó en poco más de un mes y medio pero que, en las ideas, se viene construyendo desde hace muchos años.

La construcción fue esfuerzo y trabajo colaborativo en un muchos aspectos: la ideación y diseño del proyecto arquitectónico a principios del 2021 que supo escuchar y plasmar las necesidades de una sociedad y de un grupo de personas en particular, la logística durante más de un mes y medio para que la obra avance, la llegada, estadía y despedida de los más de 25 voluntarios de todo el país, las terminaciones de huerta, paisajismo y limpieza, la comida soberana, consciente y silvestre que fue nexo fundamental de muchos espacios, entre tantas cosas que se podrían sumar a la lista. 

Cada clavo, cada piedra, cada madera, cada pincel barnizando, cada aplauso por un pequeño o un gran logro, cada abrazo, cada plato de comida para recargar fuerzas, cada palabra y cada sonrisa de felicidad, tejieron esta red y se quedan guardados en el Aula.  

Recibimos el día de la inauguración agradeciendo a la madre tierra y a la naturaleza, guiadas por la comunidad Itú, del pueblo – Nación charrúa de Entre Ríos. Los cuatro puntos cardinales como guía: Norte, Sur, Este y Oeste como contexto y las gracias al suelo y a la tierra que hacen posible la vida. 

Como cierre, en círculo y comunidad, pensamos en todo aquello que queríamos desear al proyecto, lo escribimos en papeles y, con la plantación de un Ibirá Pitá, se enterraron para que florezcan junto al árbol que da nombre al grupo de personas que somos. Al grupo de personas que soñamos con este aula que hoy abre las puertas a toda la ciudad.

Compartimos una breve galería de fotos:

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